Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), basado en los últimos datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH-INDEC) al primer trimestre de 2026, revela que el aparente sostenimiento del nivel de empleo esconde un profundo deterioro estructural: la tasa de desempleo se consolida al alza y el trabajo informal es el único que crece en el país.
BUENOS AIRES — El mercado de trabajo en la Argentina continúa ofreciendo señales inequívocas de fatiga y precarización profunda. Según el último reporte elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) , la realidad laboral del primer trimestre de 2026 contradice los argumentos oficiales respecto a la «creación de empleo» y enciende alarmas sobre la calidad de las inserciones laborales actuales.
El desempleo se consolida al alza
Los datos oficiales relevados por el INDEC para los 31 aglomerados urbanos detallan que la tasa de desocupación se ubicó en el 7,8% en el primer trimestre de 2026. Si bien la cifra muestra una estabilidad marginal frente al mismo período del año pasado (cuando fue del 7,9%) , la comparación de mediano plazo expone el verdadero impacto del ciclo económico actual: el desempleo consolidó un aumento de 0,9 puntos porcentuales en comparación con el primer trimestre de 2023, período en el que se ubicaba en 6,9%.
En términos absolutos, esto equivale a aproximadamente 1.765.000 personas desocupadas en todo el país. Detrás de este estancamiento con tendencia al alza se encuentra una trampa demográfica: aunque la economía logró generar 328 mil puestos de trabajo interanuales, la Población Económicamente Activa (PEA) incorporó a 342 mil nuevas personas buscando sustento, lo que incrementó la cantidad de desocupados absolutos. Desde la asunción de la actual gestión en diciembre de 2023, se calcula una suba neta de más de 323 mil nuevos desocupados.
La radiografía de la precarización: el fenómeno del empleo informal
La conclusión más alarmante del informe de CEPA apunta al corazón de la narrativa oficial. Mientras desde el Poder Ejecutivo se suele destacar el incremento en el total de los puestos ocupados , la EPH revela que en la «era Milei» los únicos puestos de trabajo que crecen son los informales.
Las cifras son contundentes: entre el primer trimestre de 2024 y el primer trimestre de 2026, se crearon 603.600 empleos no registrados, mientras que, de forma paralela, se destruyeron 246.000 puestos de trabajo registrados (protegidos y con aportes).
Esta sustitución de trabajo formal por inserciones desprotegidas llevó a que la tasa de empleo no registrado escalara hasta el 44,2%. Esto significa un salto de 2,2 puntos porcentuales en el último año y de 3,4 puntos porcentuales respecto de 2023. En la actualidad, más de 4 de cada 10 asalariados en Argentina trabajan en la informalidad absoluta, privados de cobertura de salud, vacaciones pagas, paritarias o previsión jubilatoria.
El «rebusque» de plataformas y el monotributo de supervivencia
El análisis advierte que las estadísticas de desempleo podrían ser incluso peores si no fuera por el rol amortiguador del «capitalismo de plataformas» (aplicaciones de delivery y transporte) y el crecimiento del monotributo. Al requerir la metodología de la EPH apenas una hora de trabajo semanal para considerar a alguien como «ocupado», cientos de miles de desplazados del sector formal caen en un «rebusque de supervivencia» autónomo que maquilla los índices de desocupación pero incrementa la subocupación horaria y la precarización.
Los datos de registros administrativos de la Secretaría de Trabajo complementan este diagnóstico: entre noviembre de 2023 y marzo de 2026, el sector privado asalariado perdió 216.321 empleos registrados (-3,4%), mientras que el régimen de monotributo experimentó 165.542 altas (+8%). Los trabajadores no se vuelven emprendedores por elección; se ven obligados a abrir un monotributo para facturar changas o complementar ingresos que ya no alcanzan frente a la inflación.
Mayor presión sobre el mercado laboral
Finalmente, la debilidad del sistema se manifiesta en el aumento de la presión global sobre el mercado de trabajo, la cual experimentó un incremento interanual del 3,5%. Esta presión —que mide tanto a desocupados como a subocupados y a personas que teniendo un empleo buscan activamente otro para llegar a fin de mes— alcanza ya al 30,7% de la población urbana.
El informe concluye que el desplome de sectores clave, en especial la industria manufacturera —donde se duplicó la cantidad de desocupados cuyo último empleo pertenecía a este rubro—, continúa expulsando mano de obra calificada hacia un ecosistema laboral cada vez más desregulado, precarizado y vulnerable.
