Un operativo de Gendarmería Nacional derivó en uno de los mayores golpes al narcotráfico registrados en el noroeste argentino en los últimos años. La Justicia Federal investiga si un cargamento de 470 kilos de cocaína, secuestrado en territorio tucumano, ingresó al país mediante un vuelo clandestino que habría descargado la droga en un campo de la provincia de Catamarca.
El procedimiento se concretó sobre la Ruta Nacional 157, en el sudeste de Tucumán, cuando efectivos detuvieron una camioneta Toyota Hilux que se dirigía hacia la ciudad de Famaillá. Durante el control, los uniformados detectaron contradicciones en el relato del conductor, un hombre de 60 años, y decidieron profundizar la inspección del vehículo. En la caja transportaba bolsas verdes que contenían 449 paquetes de cocaína, con un peso total de 470,4 kilogramos.
Según trascendió de la investigación, el cargamento tendría un valor superior a los 2,3 millones de dólares y constituye el segundo decomiso más importante en la historia de Tucumán, sólo por detrás del denominado operativo “Cemento Blanco”, realizado en 2023.
La hipótesis del vuelo clandestino
La principal línea investigativa apunta a que la droga no ingresó por vía terrestre desde una frontera internacional, sino que habría sido transportada por una aeronave que aterrizó o arrojó la carga en algún sector rural de Catamarca. Posteriormente, la cocaína habría sido trasladada por tierra hacia Tucumán para su almacenamiento y distribución.
El fiscal federal de Catamarca, Rafael Vehils Ruiz, confirmó que se trata de una investigación de gran escala y sostuvo que existen elementos que permiten sospechar que el cargamento llegó al país mediante un esquema de vuelos ilegales. El funcionario remarcó que, por el volumen secuestrado, resulta poco probable que la droga haya ingresado por rutas terrestres convencionales.
Entre los elementos que fortalecen esa hipótesis, los investigadores mencionan el tipo de embalaje utilizado, similar al observado en otros procedimientos vinculados con vuelos narcos, y la modalidad de transporte empleada para mover la sustancia desde una zona de descarga hasta centros de acopio regionales.
Tucumán, centro de acopio de la droga
La pesquisa también busca determinar cuál era el destino final del cargamento. Los investigadores sospechan que la cocaína iba a ser almacenada en Famaillá, desde donde una parte se distribuiría en Tucumán y otra sería enviada a distintas provincias del país.
Especialistas en narcotráfico sostienen que las organizaciones criminales han modificado sus rutas en los últimos años debido al endurecimiento de controles en zonas fronterizas. La estrategia consiste en ingresar la droga mediante vuelos clandestinos y luego trasladarla hacia provincias del interior para “enfriarla” antes de continuar su recorrido hacia grandes centros urbanos o corredores de exportación.
Las estadísticas respaldan esa preocupación. Con este decomiso, Tucumán acumuló más de 830 kilos de cocaína secuestrados en lo que va de 2026, superando ampliamente los registros del mismo período del año anterior.
Preocupación por los vuelos narcos en el NOA
El caso vuelve a poner en debate la vulnerabilidad del espacio aéreo del Noroeste Argentino. En los últimos años se registraron denuncias sobre movimientos sospechosos de avionetas en distintos sectores montañosos de la región, aprovechando áreas de difícil detección radar.
La posibilidad de que un cargamento de semejante magnitud haya sido descargado en territorio catamarqueño refuerza las advertencias realizadas por fiscales, fuerzas de seguridad y especialistas sobre la necesidad de fortalecer los sistemas de radarización y vigilancia aérea en el NOA.
Mientras tanto, la Justicia Federal continúa reconstruyendo la ruta completa de la droga para identificar a todos los integrantes de la organización criminal que estaría detrás de una de las operaciones narco más importantes descubiertas en la región durante los últimos años.

