El crucero MB Ondius se encontraba este domingo a pocos kilómetros de las costas de Tenerife, en España, en medio de un operativo sanitario internacional sin precedentes tras confirmarse un brote de hantavirus de la cepa Andes a bordo. La situación ya dejó al menos tres personas fallecidas y mantiene en cuarentena estricta a cientos de pasajeros.
La embarcación había partido desde el sur argentino y continuó navegando en altamar debido a que, por protocolo internacional, ningún puerto podía autorizar el desembarco masivo de pasajeros infectados o sospechosos sin coordinación previa entre los países involucrados. Según trascendió, los pasajeros comenzaron a ser evacuados en grupos reducidos de cinco personas mediante gomones, mientras que gran parte de la tripulación permanecerá aislada en el barco.
La ministra de Salud de España y representantes de organismos internacionales se encontraban en Tenerife supervisando el operativo. También se confirmó la presencia del director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien siguió de cerca el procedimiento de desembarco y derivación de los pasajeros a distintos países.
La médica patóloga argentina radicada en Reino Unido, Marta Cohen, explicó que la cepa Andes del hantavirus es considerada una de las más peligrosas debido a que puede transmitirse de persona a persona, algo excepcional dentro de este tipo de virus.
“El contagio ocurre principalmente por contacto cercano, saliva o superficies contaminadas. No tiene la transmisibilidad aérea del COVID-19, pero en un crucero las condiciones favorecieron la propagación”, señaló la especialista.
Cohen detalló además que el primer caso habría sido un pasajero que falleció el 11 de abril y que posiblemente se contagió a través de contacto con roedores infectados en territorio argentino. Desde allí, el virus habría comenzado a expandirse dentro del barco.
Hasta el momento se estiman al menos ocho contagios confirmados. Las autoridades sanitarias europeas también investigan posibles cadenas de transmisión fuera del crucero. Entre los casos bajo monitoreo figura una azafata que asistió a una pasajera enferma durante una escala y posteriormente dio positivo tras regresar a Países Bajos.
Otro foco de preocupación se originó en la isla Santa Elena, donde 29 pasajeros descendieron antes de conocerse oficialmente el diagnóstico de hantavirus. Dos ciudadanos británicos permanecen actualmente aislados en Londres bajo observación médica.
Los especialistas recordaron que el período de incubación puede variar entre tres y hasta 42 días, lo que obliga a mantener cuarentenas prolongadas y vigilancia epidemiológica internacional.
Según Cohen, esta es la primera vez que la variante Andes del hantavirus sale del continente americano en un episodio de alcance global. “Argentina registró más de 100 casos en el último año y el cambio climático está favoreciendo la expansión del ratón colilargo, principal reservorio del virus”, advirtió.
El episodio reabrió además el debate sobre la cooperación sanitaria internacional y el rol de la OMS en la coordinación de emergencias epidemiológicas transnacionales.

