Una nueva medición de opinión pública encendió señales de alerta en la Casa Rosada: la imagen del presidente Javier Milei muestra un deterioro sostenido y lo ubica en una posición más relegada dentro del ranking de mandatarios de la región.
Según el relevamiento difundido por el diario Clarín, el mandatario libertario registró una caída en su valoración positiva y, en paralelo, un crecimiento de la imagen negativa. Este movimiento impactó directamente en su posicionamiento internacional, donde perdió varios lugares frente a otros presidentes latinoamericanos.
El informe, elaborado por una consultora especializada en mediciones regionales, refleja que Milei atraviesa uno de los momentos más complejos en términos de percepción pública desde el inicio de su gestión. La tendencia, además, no aparece como un dato aislado, sino que se enmarca en un escenario más amplio de desgaste.
Distintos estudios recientes coinciden en señalar un aumento del rechazo al Gobierno, con niveles de desaprobación que en algunos casos superan ampliamente a la aprobación. En marzo de 2026, por ejemplo, relevamientos de diversas consultoras ya mostraban más del 55% de imagen negativa frente a niveles de apoyo considerablemente menores.
El contexto económico aparece como uno de los factores determinantes detrás de este cambio de clima. Analistas señalan que, pese a algunos indicadores macroeconómicos positivos, amplios sectores de la sociedad no perciben mejoras concretas en su vida cotidiana, lo que alimenta el malestar social.
A esto se suman conflictos políticos, cuestionamientos a medidas de gestión y episodios que erosionaron la confianza pública, configurando un escenario adverso para el oficialismo.
Pese a la caída, el presidente aún conserva un núcleo de apoyo significativo, lo que mantiene abierto el escenario político de cara a los próximos desafíos electorales. Sin embargo, los datos reflejan un cambio de tendencia que comienza a reconfigurar el mapa de poder y la relación del Gobierno con la opinión pública.
