La economista Marina Dal Poggetto, directora de la consultora EcoGo, analizó el rumbo del programa económico del gobierno y planteó que la continuidad del ajuste fiscal dependerá de que la actividad económica comience a recuperarse. Según explicó, el país atraviesa varios meses consecutivos de caída en la recaudación, lo que tensiona la estrategia oficial de sostener el superávit mediante recortes del gasto.
“Lo que estás viendo es ocho meses de caída continua de los ingresos. El último mes cae menos en términos interanuales, pero el nivel de marzo es menor que el de febrero”, señaló la economista, quien remarcó que el Gobierno mantiene el compromiso de sostener el superávit “a rajatabla”, evitando emitir para financiar el déficit y ajustando el gasto en consecuencia.
Dal Poggetto explicó que el ajuste se concentra principalmente en el gasto “licuable”, es decir, aquel que no está indexado automáticamente a la inflación. En ese marco, mencionó la paralización de la obra pública, el recorte de transferencias a las provincias y paritarias que corren por detrás de los precios. También indicó que las jubilaciones, aunque indexadas, pierden frente a la inflación cuando esta se acelera.
La economista advirtió que este esquema puede volverse difícil de sostener si la economía no reacciona. “Si la economía no empieza a traccionar, el ajuste fiscal se torna muy complicado”, sostuvo, al señalar que la política de ingresos es contractiva y que la masa salarial no impulsa la recaudación. A ello se suma la caída del empleo formal y la debilidad del consumo.
Respecto a la estrategia oficial, indicó que la apuesta del Gobierno está centrada en el crédito. Según explicó, el anclaje cambiario y la baja de tasas buscan impulsar financiamiento para empresas y familias. En esa línea, mencionó la intervención del Banco Nación con líneas de crédito a tasas por debajo del costo de fondeo, incluyendo capital de trabajo al 25%, descuentos de documentos al 20% y planes de cuotas para consumo.
Sin embargo, la especialista advirtió que el crecimiento impulsado por sectores beneficiados con incentivos fiscales no necesariamente se traduce en una mejora inmediata de la recaudación. “Si la creación va más lento que la destrucción y los nuevos sectores tributan menos, es difícil que la economía pegue la vuelta”, afirmó.
Dal Poggetto también señaló que la caída de ingresos fiscales está influida por decisiones de política económica, como la baja de retenciones, la eliminación del Impuesto PAIS y los incentivos a nuevas inversiones. A esto se suma el freno en la actividad y la caída de importaciones, que afectan la recaudación vinculada al comercio exterior.
En el plano financiero, consideró que el principal desafío es la falta de horizonte para refinanciar deuda. “Para que esto funcione necesitás no solo un programa fiscal, sino un programa financiero que permita extender vencimientos y acceder al crédito en dólares”, explicó. Según indicó, el riesgo país todavía limita ese acceso y condiciona la estrategia oficial.
Finalmente, la economista sostuvo que el Gobierno busca sostener la desaceleración inflacionaria con el dólar como ancla y tasas reales negativas para impulsar el crédito. No obstante, advirtió que este esquema genera una economía heterogénea, con algunos sectores dinámicos y otros afectados por la caída del poder adquisitivo.
“La expectativa oficial es que el crédito empiece a traccionar y que la economía en algún momento pegue la vuelta. Pero mientras no haya horizonte y recuperación de ingresos, el ajuste fiscal sigue siendo cada vez más exigente”, concluyó.

