El reciente fallo judicial favorable a la Argentina en el caso por la expropiación de YPF reconfiguró el escenario político y fue capitalizado por sectores del peronismo, que interpretan la resolución como una oportunidad para reposicionarse de cara a las elecciones presidenciales de 2027, en un contexto marcado por el desgaste del Gobierno nacional.
La decisión de la Cámara de Apelaciones de Nueva York, que revocó una condena previa contra el país por más de 16.000 millones de dólares, permitió a dirigentes peronistas reivindicar la nacionalización de la petrolera realizada en 2012 y relanzar el discurso de la soberanía energética. En ese marco, referentes del espacio consideraron que el fallo alivió una de las principales críticas hacia la expropiación y fortaleció la figura del gobernador bonaerense Axel Kicillof, quien participó de actividades públicas y se mostró con otros mandatarios provinciales.
Según el análisis político, el fallo no habría tenido un impacto significativo en la opinión pública, pero se suma a otros factores que el peronismo considera favorables, como la caída de la imagen del Gobierno y la crisis generada por polémicas internas. Dirigentes del espacio sostienen que el clima político cambió en el último mes y que la debilidad oficialista abre la posibilidad de competir con mayores chances en 2027.
En ese contexto, distintos sectores del peronismo —cristinistas, kicillofistas y massistas— coinciden en la necesidad de avanzar hacia un acuerdo amplio que defina una estrategia electoral común. Sin embargo, persisten tensiones internas respecto a la conducción y al mecanismo para definir una eventual candidatura presidencial.
El fallo también permitió al espacio volver a instalar la discusión sobre la expropiación de YPF como una decisión estratégica para el país. Dirigentes vinculados al kirchnerismo sostienen que la resolución judicial respalda la legalidad de aquella medida y la presentan como un punto de apoyo político en medio del reordenamiento opositor.
