Las recientes declaraciones de Miriam Fernández, hija biológica de una pareja desaparecida durante la última dictadura militar argentina, generaron controversia tras exponer públicamente su historia personal, su vínculo con quien la crió y su visión sobre el contexto de violencia política de los años setenta.
Fernández afirmó haber nacido en cautiverio y sostuvo que sus padres biológicos, vinculados a Montoneros, habían ingresado en la clandestinidad antes de su nacimiento. Según relató, su madre fue trasladada a la ESMA mientras estaba embarazada, donde dio a luz, mientras que su padre biológico permaneció detenido en La Perla y continúa desaparecido.
“Pasó que nací en cautiverio, soy hija biológica de una pareja de montoneros que entraron en clandestinidad. Mi madre fue trasladada embarazada a la ESMA y mi padre quedó en La Perla; de él no se supo más nada”, expresó.
La mujer también se refirió a su proceso personal tras conocer su origen biológico y su relación con el hombre que la crió, condenado por delitos de lesa humanidad. Fernández señaló que buscó confrontarlo para conocer “la verdad completa”.
“Encaré a mi padre y le dije que me contara la verdad. Yo quería saber si ese monstruo que me pintaban realmente había sido así”, explicó. También sostuvo que, durante los juicios, escuchó testimonios que la llevaron a cuestionarse distintos aspectos de su historia.
Fernández aseguró que su padre adoptivo fue condenado por su rol en tareas de inteligencia y remarcó que “ya está pagando” por esos hechos. No obstante, insistió en la necesidad de abordar el período con una mirada más amplia: “Cuando hablo de la historia completa, digo que del otro lado también hubo ataques. No fueron jóvenes idealistas como nos quisieron pintar durante años”.
Consultada sobre qué le diría hoy a sus padres biológicos, Fernández describió un proceso personal que pasó por etapas de enojo y comprensión. “Yo no entendía cómo, siendo madre, mi madre no me priorizó. Con el tiempo entendí que no soy quién para juzgar. Ellos fueron por una causa que consideraron justa”, manifestó.
La mujer también sostuvo que el período previo al golpe de Estado se vivía con altos niveles de violencia. “Yo lo único que quiero es que pongamos todas las cartas sobre la mesa, que digamos la verdad, que fue una guerra cívico-militar, que se vivían momentos de mucha violencia de un lado y del otro”, afirmó.
Tras la entrevista, el conductor del programa aportó información judicial sobre el hombre que la crió, señalando que fue condenado en múltiples juicios por secuestros, torturas, homicidios, abusos sexuales y apropiación de menores durante el terrorismo de Estado. Según esa información, participó en la represión ilegal desde el Departamento de Inteligencia D2 y recibió varias condenas a prisión perpetua.
Las declaraciones de Fernández reavivaron el debate público sobre memoria, verdad y justicia, así como sobre las distintas miradas respecto a la violencia política previa y posterior al golpe de 1976. Su testimonio, atravesado por su historia personal, generó reacciones contrapuestas y volvió a poner en discusión el impacto humano y social de uno de los períodos más traumáticos de la historia argentina.
