Tras intensas negociaciones y medidas de fuerza impulsadas por la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), se alcanzó finalmente un acuerdo salarial para los trabajadores del sector olivícola en las provincias de La Rioja y Catamarca.
El entendimiento fija el valor de la cosecha de aceitunas en 5.200 pesos por cajón cosechado, cifra que incluye un bono no remunerativo y que se mantendrá vigente durante toda la campaña. Este monto supone una actualización cercana al 50% interanual y mejora las propuestas iniciales presentadas por el sector empresario, que habían sido consideradas insuficientes por el gremio y habían desencadenado el conflicto.
Un acuerdo que evita la paralización: La definición salarial permite dar inicio a la producción sin mayores interrupciones en una actividad clave para la economía regional. Desde el sindicato destacan que, si bien el resultado no satisface plenamente sus expectativas, valoran que se haya evitado una paralización total de la cosecha, lo que habría tenido un impacto significativo tanto en los trabajadores como en la cadena productiva.
No obstante, la UATRE dejó en claro que el acuerdo representa un paso intermedio y no el cierre definitivo de sus demandas. Según fuentes sindicales, el valor alcanzado todavía no cubre completamente las necesidades de los trabajadores rurales ni logra equiparar el salario con el actual coste de vida y la realidad productiva de la región.
“Aunque valoramos que se haya evitado una paralización total de la cosecha, seguiremos apostando firmemente por elevar el valor del cajón y mejorar las condiciones laborales hasta que reflejen verdaderamente el esfuerzo y la dignidad de nuestros compañeros”, señalaron voceros del gremio.
La negociación salarial se extendía desde octubre de 2025 y entró en una fase crítica a comienzos de febrero. El 5 de febrero fracasó una audiencia clave, luego de que el sector empresario retrocediera respecto de ofertas previas que habían alcanzado hasta 4.800 pesos brutos por cajón.
Al día siguiente, el 6 de febrero, cientos de trabajadores se movilizaron frente a la Cámara Olivícola Riojana en señal de protesta. Denunciaban que las propuestas salariales no cubrían necesidades básicas como alimentación familiar, transporte y otros gastos esenciales, en un contexto marcado por la precariedad laboral y la presión inflacionaria.
La comparación con otras regiones productoras profundizó el malestar. En Mendoza, por ejemplo, se acordaron valores de 6.472 pesos por cajón para aceituna criolla y 5.436,52 pesos para aceituna aceitera, cifras que evidenciaban una brecha significativa respecto a La Rioja y Catamarca. Esta diferencia no solo generaba reclamos salariales, sino también preocupaciones sobre la competitividad del sector en el noroeste argentino.
Con el nuevo acuerdo en vigor, la UATRE prioriza el normal desarrollo de la campaña olivícola, actividad estratégica para las economías regionales y para miles de familias trabajadoras. Sin embargo, el sindicato mantiene el estado de alerta y no descarta futuras revisiones paritarias con el objetivo de cerrar la brecha entre los salarios actuales y el coste real de vida.
Desde la organización aseguraron que continuarán monitoreando el cumplimiento del acuerdo y defendiendo los derechos laborales en el sector, insistiendo en que la dignidad salarial debe acompañar el esfuerzo físico y las condiciones exigentes propias de la cosecha.
El conflicto deja en evidencia la tensión entre rentabilidad, costes de producción y condiciones laborales en las economías regionales, un equilibrio delicado que seguirá siendo materia de debate en los próximos meses.
