Ante la inminencia de posibles contingencias climáticas vinculadas al fenómeno de El Niño, las intendentas y los intendentes de los 18 departamentos de la provincia mantuvieron una reunión de trabajo para evaluar y potenciar las tareas preventivas impulsadas por la gestión del gobernador Ricardo Quintela. El objetivo central del encuentro consistió en unificar criterios, compartir diagnósticos territoriales y coordinar la disponibilidad de recursos humanos y maquinaria pesada.
Durante la jornada se hizo especial hincapié en la necesidad de salvaguardar la integridad de las familias, resguardar sus viviendas y proteger la infraestructura pública y comunitaria. Para alcanzar esta meta, las carteras provinciales —como el Ministerio de Agua y Energía, el Ministerio de Desarrollo, Igualdad e Integración Social, Vialidad Provincial, Rioja Vial y el Instituto de Servicios Ambientales— trabajan de forma directa junto a los equipos operativos de cada comuna.
Obras prioritarias en zonas vulnerables
El plan de acción territorial contempla una serie de intervenciones de infraestructura básica tanto en ámbitos urbanos como rurales. Entre las tareas más destacadas figuran:
- Limpieza y encauzamiento de ríos y quebradas para evitar desbordes.
- Fortalecimiento y reparación de defensas hídricas en puntos críticos.
- Acondicionamiento y desobstrucción de desagües pluviales.
- Monitoreo permanente de sectores catalogados de alto riesgo.
Desde el Ejecutivo provincial y los municipios remarcaron que, si bien los fenómenos climatológicos escapan al control humano, la capacidad de respuesta se multiplica mediante la anticipación y la presencia coordinada en el territorio. «No podemos evitar que llueva, pero sí podemos trabajar juntos para reducir sus consecuencias», señalaron las autoridades al ratificar la continuidad de la agenda preventiva en toda la geografía riojana.
El fenómeno de El Niño (fase cálida del ENOS) impacta a la provincia de La Rioja con una dinámica particular. Debido a la topografía semiárida y montañosa de la región, sus consecuencias no siempre significan lluvias constantes, sino la alternancia de eventos torrenciales concentrados e intensas anomalías climáticas.
1. Precipitaciones torrenciales y riadas en quebradas
Durante la influencia de El Niño, el ingreso de masas de aire húmedo desde el norte y noreste hacia la vertiente oriental de los Andes incrementa la frecuencia de tormentas severas estivales.
- Crecidas repentinas (flash floods): La combinación de precipitaciones intensas en poco tiempo sobre suelos secos, poco permeables y de escasa vegetación provoca bajadas repentinas en arroyos y ríos secos (como el río Tajamar o los cauces serranos en la Velasco y Famatina).
- Daños en infraestructura: Históricamente, estos eventos han derivado en anegamientos urbanos, arrastre de puentes, sedimentación de caminos y cortes repetidos en la Red Vial Provincial y Nacional (Ruta 38, Ruta 40, entre otras).
2. Erosión del suelo y aludes en zonas de montaña
En sectores rurales y de alta montaña, el exceso de agua precipitable genera un severo impacto morfológico:
- Erosión hídrica: Desplazamiento de capas fértiles en áreas agrícolas (Costa Riojana, los Valles de Famatina y Chilecito), afectando cosechas de nogal, vid y olivo.
- Deslaves y derrumbes: Los sectores de ladera sufren desprendimientos de rocas y barro que aíslan a comunidades de la precordillera y entorpecen la infraestructura de riego natural.
3. Alteración del régimen hídrico y almacenamiento
Aunque La Rioja es una zona históricamente signada por la escasez hídrica, El Niño presenta un efecto de doble filo:
- Recarga de acuíferos y embalses: A corto y mediano plazo, el mayor volumen de escurrimiento ayuda a elevar las reservas en diques (como Los Sauces o El Chañar) y a recuperar napas subterráneas.
- Calidad de agua y desbordes: La arroyada transporta altos volúmenes de barro y material orgánico, colmatando los sistemas de captación e interrumpiendo el suministro de agua potable y el servicio eléctrico.
4. Impacto socioeconómico y productivo
Los eventos extremos registrados históricamente durante años Niño han puesto a prueba la respuesta del Estado riojano:
- Sector agrario: El granizo, combinado con el exceso de humedad en época de maduración y cosecha, suele generar enfermedades fúngicas en vid y olivo, traduciéndose en pérdidas económicas para pequeños y medianos productores.
- Emergencia urbana y habitacional: En las zonas perifericas de la Capital y municipios del interior, las tormentas fuertes provocan voladuras de techos, anegamientos de viviendas y desplazamientos preventivos de familias vulnerables.



