Nuestra participación en la marcha «La Bronca» pone sobre la mesa un debate ineludible en el campo popular: la falsa dicotomía entre contradicciones primarias y secundarias. Hoy, muchos espacios y organizaciones, bajo el afán de «no hacerle el juego» a las políticas de Javier Milei a nivel nacional, justifican, avalan y blindan las conductas del gobierno provincial. De esta manera, terminan legitimando una gestión de corte corporativo, demagógica y clientelar que persigue políticamente.
Desde el Frente Riojano de Organización Popular (FROP) no sostenemos una mirada lineal ni dogmática. Marcamos con claridad las diferencias estructurales y de responsabilidades entre el gobierno nacional y el provincial. Pero, precisamente por eso, no vamos a naturalizar el atropello: las contradicciones secundarias no pueden convertirse en un paraguas de impunidad para sepultar la democracia, la transparencia y los derechos de la clase trabajadora.
El manejo de la cosa pública en la provincia se caracteriza por la falta de acceso a la información pública, la actitud corporativa hacia los sindicatos estatales (Salud, Educación y Administración Pública) y la persecución hacia los que no se someten, como ocurre con AMP. A esta práctica tenemos que sumar la precariedad laboral y la falta de una instancia paritaria para discutir el salario, mecanismo de sometimiento y disciplinamiento.
La violencia institucional en nuestra provincia no es un hecho aislado, es estructural. El aparato represivo sigue intacto y se evidencia en los distintos episodios que recientemente fuimos testigos, como la represión pública a periodistas riojanos y los graves sucesos represivos en el departamento San Martín (Ulapes). Estos hechos no son aislados, como tampoco es casualidad que siga vigente el código de faltas de la dictadura.
A esto se suma el sometimiento a los medios de comunicación. El gobierno provincial avanza con amenazas, presiones y un manejo indiscriminado de la pauta oficial, utilizada como herramienta de premio y castigo según la línea editorial de cada medio. No hay libertad de prensa cuando la publicidad oficial se convierte en un mecanismo de control, cuando se amenaza a periodistas y cuando se asfixia económicamente a los medios que no responden al poder de turno. La pauta oficial debe ser pública, transparente y distribuida con criterios objetivos, no discrecionales.
Por otro lado, está la discusión sobre los recursos naturales, como la minería y principalmente el agua. El gobierno provincial busca distinguirse del gobierno nacional en las formas y mecanismos de explotación de los recursos; sin embargo, en la práctica esas diferencias no son muy claras. No alcanza con declamar soberanía sobre los recursos si en la práctica se los entrega bajo criterios de conveniencia política o empresarial, sin participación popular ni control público.
En este marco, resulta inadmisible la falta de información sobre el acuerdo firmado con la empresa Mekorot, donde claramente se está hipotecando lo más preciado de nuestra región: el agua. No puede haber un convenio de esa magnitud sin conocimiento ni debate público, porque el agua no es una mercancía: es un derecho humano y un recurso estratégico que compromete el presente y el futuro de toda la comunidad. Lo mismo ocurre con los acuerdos de explotación megaminera: se firman y se avanzan sin transparencia, sin información pública, sin consulta a las comunidades involucradas y sin una discusión seria sobre los impactos ambientales, sociales y económicos. La provincia no puede seguir entregando su territorio y sus bienes comunes en la opacidad.
La Rioja se ubica hoy entre las provincias más endeudadas del país. El opaco manejo de los fondos públicos, reflejado en el default y conflicto de los «bonos verdes» y la deuda energética, compromete el futuro de las próximas generaciones. Lo más doloroso es el reverso de esta moneda: la asfixia financiera pública se traslada directamente a los hogares, convirtiendo a La Rioja también en una de las provincias con las familias más endeudadas de la Argentina debido a los salarios de miseria.
Solo por nombrar algunos elementos para evaluar la capacidad de las contradicciones primarias y secundarias, nos preguntamos entonces: ¿cuánto más van a estirar el límite de las contradicciones secundarias? ¿Hasta cuándo van a seguir consolidando el autoritarismo y la desigualdad local con la excusa de enfrentar el ajuste de Milei?
Desde el FROP ratificamos nuestra autonomía histórica. No somos funcionales a ninguna de las dos lógicas:
· Ni al gobierno nacional, que ejecuta un plan sistemático de destrucción de la patria, entrega de soberanía y ataque feroz a los trabajadores para beneficiar a los sectores más concentrados del capital.
· Ni al gobierno provincial, que utiliza el discurso de la resistencia federal como una pantalla para reproducir el ajuste hacia adentro, entregar los bienes comunes a espaldas del pueblo, someter a los medios y condenar a los riojanos al endeudamiento.
Nuestro horizonte es claro: los intereses de las mayorías populares, la democracia participativa, los derechos de la clase trabajadora y la defensa inclaudicable del agua y la vida.
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