Por: Redacción RadioLaRioja
Fecha: 23 de septiembre de 2026
Hace más de un siglo, en una casa victoriana de ladrillo rojo en Fall River, Massachusetts, dos vidas fueron truncadas con brutalidad. Andrew Borden y su esposa Abby fueron hallados muertos en sus camas, destrozados por golpes de hacha. La sospecha recayó inmediatamente sobre su hija, Lizzie Borden. Lo que siguió no fue solo un juicio, sino el nacimiento de uno de los mitos criminales más duraderos de la historia estadounidense. Hoy, mientras vemos el estreno de Monstruo: La historia de Lizzie Borden en Netflix, es imperativo mirar atrás para entender cómo este caso transformó la jurisprudencia, desafió los roles de género de la época y se convirtió en una mina de oro para Hollywood.
I. El Caso Original: Justicia bajo la lupa del prejuicio (1892-1893)
Para comprender el impacto cultural, primero debemos recordar los hechos judiciales. El 4 de agosto de 1892, Lizzie Borden, entonces de 32 años, fue acusada del doble homicidio. La evidencia era abrumadoramente circunstancial:
- El arma desaparecida: Se encontró un hacha sin mango en el sótano, pero nunca se probó fehacientemente que fuera el arma homicida, aunque las marcas coincidían.
- La ropa quemada: Testigos vieron a Lizzie quemando algo similar a un vestido manchado de sangre horas después de los crímenes. Ella alegó que era un traje viejo.
- Comportamiento extraño: Durante el velatorio, Lizzie mostró una frialdad desconcertante para la sociedad puritana de la Nueva Inglaterra de finales del XIX.
Sin embargo, el jurado absolvió a Lizzie en junio de 1893. ¿Por qué? Los historiadores legales coinciden en tres factores clave que marcaron un precedente negativo para la justicia moderna:
- Sesgo de Género: La idea de que una «dama» blanca, educada y de clase media-alta pudiera cometer tal acto de violencia física contra sus padres era inimaginable para muchos jurados masculinos. Era más fácil creer en un intruso externo.
- Presión Social y Económica: La familia Borden tenía influencia local. Hubo rumores constantes de sobornos e intimidación a testigos, incluyendo a la criada Bridget Sullivan («Maggie»), cuyo testimonio fue crucial pero inconsistente.
- Fallas Forenses: En 1892, la ciencia forense estaba en pañales. No hubo ADN ni análisis balístico avanzado. La defensa explotó cada grieta técnica.
Este caso demostró que la apariencia social podía superar a la evidencia material, dejando una herida abierta en la confianza pública hacia el sistema judicial estadounidense.
II. La Evolución Cinematográfica: Cómo Hollywood reescribió a Lizzie
Desde 1893 hasta hoy, Lizzie Borden ha sido reinterpretada decenas de veces. Cada adaptación refleja los miedos y valores de su propia época. A continuación, detallamos las producciones más significativas que han dado forma al mito:
1. The Legend of Lizzie Borden (1975) – Película para TV
- Director: Lawrence Schiller
- Protagonista: Elizabeth Montgomery (famosa por Bewitched)
- Impacto: Fue la primera gran producción televisiva que humanizó a Lizzie. Montgomery interpretó a una mujer vulnerable atrapada en una situación imposible. Estableció la narrativa de la «víctima del patriarcado», alejándose ligeramente del terror puro para entrar en el drama psicológico.
2. Blood Relatives / Títulos alternativos internacionales (Varias adaptaciones menores entre 1980-2000)
Aunque menos conocidas, hubo múltiples telefilmes de los años 80 y 90 que tendieron a exagerar la locura de Lizzie, presentándola casi como un personaje de horror gótico, reforzando el estereotipo de la «mujer asesina histérica».
3. Lizzie Borden Took an Ax: The Story of the Fall River Murders (2014) – Miniserie de Lifetime
- Directores/Showrunners: John Gray (episodios iniciales), varios guionistas de Lifetime.
- Reparto Principal: Christina Ricci (como Lizzie), Regina Taylor (como Abby).
- Estilo: Sensacionalista, rápido y centrado en el misterio «whodunit» (quién lo hizo).
- Crítica: Aunque entretenida, fue criticada por simplificar demasiado la complejidad psicológica de Lizzie, recurriendo a tropos de telenovela. Sin embargo, introdujo a una nueva generación al caso.
4. The Lizzie Borden Chronicles (2015) – Serie de Lifetme
- Creadora/Showerunner: Lisa Blumenthal.
- Protagonista: Christina Ricci.
- Premisa Única: Esta serie fue innovadora porque no trataba sobre el juicio, sino sobre la vida posterior. Mostraba a una Lizzie rica, libre y ostracizada, navegando la alta sociedad de Boston tras ser absuelta.
- Análisis: Exploró temas de trauma persistente, salud mental y la imposibilidad de escapar del escrutinio público. Fue una crítica mordaz a cómo la sociedad consume y descarta a las mujeres famosas.
5. Lizzie (2018) – Película Indie
- Director: Craig William Macneill.
- Guionista: Bryce Kass.
- Reparto: Chloë Sevigny (Lizzie), Kristen Stewart (Bridget Sullivan/Maggie), Jamey Sheridan (Andrew Borden).
- Enfoque Revolucionario: Esta película cambió el juego. No se centró en si Lizzie mató o no, sino en la relación homoafectiva y codependiente entre Lizzie y su criada irlandesa, Maggie.
- Importancia Histórica: Utilizó documentos reales y cartas sugeridas por historiadores para plantear que la motivación no era la codicia o la locura, sino la opresión sexual y de clase dentro del hogar. La actuación de Stewart y Sevigny fue aclamada por su crudeza emocional. Es considerada por muchos críticos como la mejor representación cinematográfica hasta la fecha debido a su profundidad psicológica.
III. Análisis Exclusivo: Monstruo: La historia de Lizzie Borden (Netflix, 2026)
Con el estreno de la octava entrega de la antología Monstruo creada por Ryan Murphy, nos enfrentamos a la interpretación definitiva del siglo XXI. Tras ocho episodios intensos, esta serie no busca resolver el misterio —algo imposible tras 130 años— sino diseccionar la anatomía de un monstruo creado por la sociedad.
1. Contexto de Producción y Equipo Creativo
Ryan Murphy, conocido por su estilo visual barroco y su enfoque en figuras mediáticas (Dahmer, Menéndez), decidió abordar a Lizzie Borden argumentando que ella representa el arquetipo original de la «celebrity criminal». La serie cuenta con un reparto estelar encabezado por Florence Pugh como Lizzie Borden y Paul Mescal en un rol secundario pero crucial como el abogado defensor Thomas Hillard Robinson, quien realmente defendió a Lizzie. La dirección corre a cargo de Janey Briggs, conocida por su sensibilidad en dramas femeninos, lo que promete un tono distinto al thriller puro de entregas anteriores.
2. Narrativa y Estructura: Dos Tiempos Entrelazados
La serie utiliza una estructura dual sofisticada:
- Línea Temporal 1 (1892): Sigue la investigación policial, el descubrimiento de los cuerpos y la presión mediática inicial. Aquí, el ritmo es frenético, tipo true crime.
- Línea Temporal 2 (1893-1927): Acompaña a Lizzie durante el juicio y, principalmente, en sus décadas posteriores de exilio autoimpuesto. Este es el corazón emocional de la serie. Vemos cómo la absolución no fue una liberación, sino una condena a vivir fantasmalmente.
3. Temas Centrales: Más allá del Hacha
A diferencia de Lizzie (2018), que se centraba en el romance prohibido, Monstruo amplía el espectro hacia una crítica sistémica:
- La Construcción del «Monstruo»: El título es irónico. La serie plantea que Lizzie no nació siendo un monstruo; fue fabricada como tal por periódicos amarillistas, jueces sesgados y una comunidad incapaz de procesar la violencia doméstica. Florence Pugh interpreta a una Lizzie que comienza tímida y termina endureciéndose, adoptando la máscara que le impusieron para sobrevivir.
- Clase y Privilegio Judicial: La serie no esquiva la corrupción. Muestra explícitamente cómo el dinero de la familia Borden compró silencio, manipuló jurados y desacreditó a testigos pobres como Maggie. Es una denuncia directa al funcionamiento desigual de la justicia americana desde sus cimientos.
- Salud Mental vs. Locura Criminal: Basándose en estudios modernos de psicología forense, la serie sugiere que Lizzie podría haber sufrido de TEPT severo o trastornos disociativos derivados de abusos infantiles no documentados históricamente, pero que la ley de 1892 no tenía vocabulario para tratarlos. No la excusa, pero contextualiza su comportamiento errático no como maldad pura, sino como daño profundo.
4. Estilo Visual y Sonoro
Murphy mantiene su firma estética: colores saturados, encuadres simétricos inquietantes y una banda sonora que mezcla partituras clásicas con sonidos industriales discordantes. Las escenas del asesinato son breves, casi oníricas, evitando la glorificación de la violencia gráfica que criticaron algunos detractores en Dahmer. En cambio, se enfoca en el sonido: el golpeteo sordo del hacha, el tic-tac del reloj de pie en el pasillo, y el silencio ensordecedor de la corte.
5. Recepción Crítica Preliminar y Debate Ético
La serie ha generado controversia inmediata por dos razones:
- ¿Es ético dramatizar casos sin resolución? Algunos historiadores acusan a Netflix de especular excesivamente sobre la vida interior de personas reales fallecidas hace un siglo. Otros defienden que el arte debe explorar los vacíos históricos.
- Comparación con Lizzie (2018): Muchos críticos señalan que Monstruo pierde la intimidad psicológica de la película indie de 2018 a favor del espectáculo televisivo. Donde Lizzie era un susurro perturbador, Monstruo es un grito operístico.
Sin embargo, su mayor logro es hacer relevante un caso de 1892 para la audiencia de 2026. Al mostrar cómo los medios de comunicación de la época crearon una narrativa falsa que persiste hasta hoy, la serie funciona como una metáfora poderosa sobre nuestra actual cultura de cancelación, true crime consumible y la dificultad de separar los hechos de la ficción en la era digital.
Conclusión
Lizzie Borden sigue viva no porque haya matado a alguien, sino porque encarna nuestras ansiedades más profundas sobre la justicia, el género y la verdad. Desde la absolución polémica de 1893 hasta la superproducción de Netflix de 2026, cada iteración nos dice más sobre nosotros mismos que sobre ella.
Monsrtruo: La historia de Lizzie Borden no es solo una serie de crimen; es un espejo roto. Nos muestra que, a veces, el verdadero monstruo no es quien empuña el hacha, sino el sistema que decide quién merece ser juzgado y quién puede salir libre pagando con su reputación eterna. Para los lectores de RadioLaRioja, recomendamos verla no buscando respuestas definitivas, sino entendiendo el peso histórico de la duda razonable.



