El vicerrector Luis Óscar Oviedo defendió la extensión de los mandatos a cuatro años y la unificación de los procesos electorales, argumentando la necesidad de «sintonía nacional». Sin embargo, fue cuestionado por las ventajas de la gestión actual y alertaron sobre los riesgos de la «perpetuación en el poder», en sintonía con las críticas de la comunidad universitaria.
El vicerrector de la Universidad Nacional de La Rioja (UNLaR), Luis Óscar Oviedo, se refirió al fuerte debate que rodea la reciente aprobación del nuevo estatuto de la institución. La modificación contempla cambios administrativos y académicos de relevancia, pero el foco del conflicto radica en una cláusula de retroactividad que permitiría a la conducción actual permanecer hasta 11 años al frente de la casa de altos estudios.
Una «modernización» bajo la lupa
Según detalló Oviedo, el estatuto aprobado por la Asamblea Universitaria introduce transformaciones orientadas a dar dinamismo al trámite interno, liberando normativas como los reglamentos de estudiantes y adscripciones para que puedan ser modificados mediante ordenanzas del Consejo Superior sin requerir reformas constitucionales mayores. Asimismo, destacó la incorporación del sistema de gestión SIU-Guaraní 3 y un cambio clave en la duración de los mandatos, que pasarán de 3 a 4 años.
El vicerrector fundamentó la extensión del periodo directivo señalando que busca «escalonar y poner a la altura» a la UNLaR respecto de la gran mayoría de las universidades nacionales. Adicionalmente, justificó la unificación del calendario electoral (donde ahora se elegirán autoridades superiores y directores de carrera en un solo acto) como una medida para evitar el desdoblamiento y mitigar los elevados costos logísticos que representan para las finanzas de la universidad.
El debate por la permanencia y los cuestionamientos
La controversia se encendió cuando se plantearon las sospechas de la oposición sobre las intenciones de la fórmula liderada por la rectora Natalia Álvarez Gómez y el propio Oviedo. Al aplicarse el principio de irretroactividad de la ley, las condiciones previas se «reinician desde cero» bajo el nuevo marco estatutario. Esto abre la puerta para que las actuales autoridades completen sus tres años de gestión vigentes y, de presentarse y ganar los comicios venideros, puedan acceder a dos mandatos de cuatro años, sumando un total de 11 años consecutivos en el poder.
Se contrastó la situación con antecedentes políticos provinciales y recordó la figura de Tello Roldán, cuyo extenso manejo de la universidad desencadenó la histórica toma de la UNLaR por parte de los estudiantes. El oficialismo siempre corre con ventaja electoral al manejar «la caja» y el aparato institucional, y es cuestionable el por qué el estatuto no incluyó una cláusula transitoria para computar el mandato actual como el primero, limitando el tiempo total en la gestión como un gesto democrático.
Oviedo rechazó tajantemente las comparaciones e instó a no «menospreciar el voto de la comunidad universitaria», asegurando que el proyecto se validará o no en las urnas según los resultados. «No venimos a perpetuarnos… la única caja que nosotros tenemos es la capacidad de gestionar», afirmó la autoridad académica, describiendo la situación financiera previa como un «déficit importante».
Cruce por el «sacrificio» y descontento social
El vicerrector calificó sus tareas diarias como un «sacrificio hermoso» por la dedicación requerida. Le remarcaron que las autoridades perciben remuneraciones acordes a sus altas responsabilidades y que se postularon voluntariamente.
