El comisario René Molina asumió como nuevo jefe de la Policía de la Provincia y delineó los principales ejes de su gestión, centrados en el fortalecimiento institucional, una mayor cercanía con la comunidad y la profesionalización de la fuerza.
En sus primeras declaraciones, Molina destacó la responsabilidad que implica el cargo tras haber transitado la subjefatura: “Es un día muy especial en mi carrera. No es poca la responsabilidad que me están delegando”, expresó, al tiempo que agradeció el acompañamiento de su familia y del equipo policial.
El flamante jefe subrayó que su conducción no estará limitada a lo administrativo, sino que buscará impulsar una transformación: “No venimos solamente a cumplir la función de jefe, sino a trabajar en una posible transformación, fortaleciendo lo que ya se viene haciendo”.
En ese sentido, remarcó que la seguridad debe entenderse como una necesidad concreta de la ciudadanía. “No es algo abstracto. Pasa por la tranquilidad de la familia que vive, trabaja y quiere transitar libremente”, sostuvo.
Una policía “más humana” y cercana
Consultado sobre la impronta que pretende darle a la fuerza, Molina planteó la necesidad de combinar firmeza con sensibilidad social. “Somos una estructura verticalista, pero no dejamos de ser ciudadanos. El mensaje es que seamos más humanos, inflexibles cuando haya que hacer cumplir la ley, pero también del lado de la gente”, afirmó.
Además, hizo hincapié en la contención interna del personal policial: “Nuestros efectivos necesitan acompañamiento en estos tiempos”.
Tres ejes de gestión
El nuevo titular de la fuerza adelantó que su plan se apoyará en tres pilares: delegación de funciones, control territorial y análisis de resultados. En esa línea, planteó la necesidad de avanzar hacia una “policía más territorial”, con mayor presencia en los barrios y capacidad de innovación basada en el análisis de información.
Respecto a la conducta de los agentes en la vía pública, particularmente el uso de celulares, reconoció la problemática y la vinculó a un cambio generacional. “Es difícil porque son policías que han nacido con la tecnología, pero debemos trabajar para mejorar la atención y el compromiso en el servicio”, indicó.
Preocupación por amenazas en escuelas
Molina también se refirió a los recientes episodios de amenazas en establecimientos educativos, señalando que se trata de un fenómeno asociado a prácticas imitativas entre jóvenes. “Estamos trabajando y articulando con otras provincias. Ante cualquier alerta, aunque sea falsa, vamos a intervenir para garantizar la seguridad”, aseguró.
Contexto económico y situación salarial
En relación a la situación salarial, el jefe policial reconoció el impacto del contexto económico, aunque valoró los avances logrados en los últimos años, especialmente el blanqueo de sueldos que benefició tanto a efectivos activos como retirados.
“La institución es muy grande, con más de 3.500 policías, más de 150 edificios y más de 1.000 móviles. Siempre hay demandas, pero vamos a seguir dialogando y gestionando mejoras”, explicó.
Lucha contra el narcotráfico
Finalmente, Molina ratificó la continuidad y profundización de la lucha contra el narcotráfico y el narcomenudeo. “La dirección ha crecido mucho, se ven los resultados en los procedimientos y allanamientos. Vamos a seguir en esa línea”, afirmó.
Como mensaje a la comunidad, el nuevo jefe convocó a la participación ciudadana: “La seguridad la hacemos entre todos. Necesitamos del compromiso, la concientización y la información que la sociedad pueda aportar para mejorar el servicio”.
