Un reciente análisis del diario estadounidense The Wall Street Journal advierte que el ambicioso programa económico del presidente argentino Javier Milei comienza a chocar con problemas históricos del país, poniendo en duda la sostenibilidad de sus reformas de corte liberal.
Según el informe, el Gobierno logró avances significativos en variables macroeconómicas, como una fuerte reducción del gasto público —cercana al 30% en términos reales— y una desaceleración de la inflación, que pasó de niveles de tres dígitos a alrededor del 30% anual. Además, sectores como la energía y la minería mostraron dinamismo, impulsando exportaciones y el ingreso de divisas.
Sin embargo, estos logros no se han traducido en una mejora concreta para la población. El medio señala que el desempleo ha aumentado, los salarios continúan rezagados y la inversión en sectores clave como la industria y los servicios sigue siendo débil. En ese contexto, la economía argentina muestra una dualidad: un sector exportador en crecimiento y un mercado interno estancado.
El artículo también pone el foco en factores políticos y judiciales que complican el panorama. Las acusaciones de corrupción, investigaciones a funcionarios cercanos y los obstáculos legales aparecen como elementos que recuerdan a las dificultades de administraciones anteriores. A esto se suma la falta de mayorías legislativas, que limita la capacidad del Ejecutivo para avanzar con reformas estructurales.
En el plano político, la popularidad presidencial muestra signos de desgaste. Encuestas recientes indican una caída en la aprobación y un aumento del malestar social, en parte por la demora en la recuperación del poder adquisitivo y el empleo. Analistas citados advierten que la paciencia de la sociedad comienza a agotarse frente a los costos del ajuste.
A pesar de este escenario, el informe sostiene que Milei aún conserva una posibilidad competitiva de cara a las elecciones de 2027. No obstante, su futuro político dependerá en gran medida de que logre traducir los avances macroeconómicos en mejoras tangibles para la vida cotidiana de los argentinos.
En síntesis, el diagnóstico del medio internacional es claro: el “nuevo orden” impulsado por el Gobierno enfrenta los mismos desafíos estructurales —económicos, sociales y políticos— que históricamente condicionaron a la Argentina, lo que pone en tensión la viabilidad de su programa de transformación.
