Jueves santo – última cena- : mesa, comida, fraternidad.
El amor subversivo en el lavatorio de los pies. La insurrección del servicio frente a la idolatria del dominio, la opresión y el egoismo planificado del poder.
Viernes Santo: un preso politico y religioso: jesus…condenado, crucificado, asesinado
Frente a la insurrección del amor, cancelación del odio y la violencia.
Sabado Santo: silencio de cementerio y tumba. Rumiar la derrota, con la esperanza desconcertada del fracaso y la desolación.
Domingo de madrugada: Quién dijo que todo está perdido?
Triunfó la revolución jesuana del amor y la justicia, de la entrega a la causa de los desheredados del mundo, de la vida para todos.
Resucitó el insurrecto al sistema opresor imperial y el crucificado por el poder politico y religioso de dominación y dependencia.
Se desbarata el relato de la muerte y de los que matan sin piedad a los pueblos – en Gaza, Medio Oriente o despojando a los pueblos de pan, trabajo, agua y soberania en cualquier lugar del planeta- como destino inexorable de la humanidad.
Jesus, funda en la vida, una nueva perspectiva de esperanza del hombre y mujer nuevos, de pueblos y culturas nuevas, de un mundo nuevo de justicia y fraternidad como destino que hay que conquistar con lucha y empeño militante con todos y todas. Unidos, resistiendo la muerte y creando vida siempre, hasta que todo sea como lo soñamos.
Felices pascuas, porque la vida siempre tiene la última palabra.


Delfor «Pocho» Brizuela
La Rioja
