El historiador Felipe Pigna reconstruyó de manera detallada y minuto a minuto cómo se gestó y ejecutó el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, al que definió como un proceso preparado con anticipación durante 1975 y sostenido por actores militares y civiles que ya habían delineado el esquema represivo y político que se impondría tras la caída del gobierno constitucional.
Según explicó, el clima golpista comenzó a consolidarse con fuerza durante 1975, cuando se realizaron reuniones entre sectores del establishment económico y los futuros comandantes militares. En esos encuentros participaron, entre otros, el empresario Jack Perrot y dirigentes que luego integrarían el gobierno de facto, junto a los jefes de las tres fuerzas: Jorge Rafael Videla, Emilio Eduardo Massera y Orlando Ramón Agosti.
Pigna sostuvo que para entonces los tres ya ocupaban las comandancias y mantenían diálogo directo con el gobierno de Isabel Martínez de Perón, quien intentaba evitar la ruptura institucional otorgándoles poder y modificando su política económica. Sin embargo, esa estrategia, remarcó el historiador, “se demostró completamente falsa”.
El historiador destacó que en octubre de 1975 Videla firmó la circular 44, conocida como “Plan del Ejército”, que establecía la división del país en zonas y subzonas represivas y anticipaba el funcionamiento del aparato clandestino de detención. Este esquema se complementó con los decretos firmados por el gobierno constitucional que ordenaban a las Fuerzas Armadas “aniquilar la subversión”, lo que, según Pigna, sentó las bases de la represión sistemática.
También mencionó el discurso de Videla del 24 de diciembre de 1975, en el que el jefe militar dio un plazo de “90 días” al gobierno, período que coincidía exactamente con el 24 de marzo. En ese contexto, el historiador señaló la existencia de campañas mediáticas, conflictos militares y un escenario político “tremendamente complejo” que anticipaba el golpe.
La noche del 23 y la captura de Isabel Perón
Pigna relató que el 23 de marzo hubo desconcierto en el gobierno, con ministros que aseguraban que el golpe no ocurriría. Sin embargo, medios de la época advertían que el final era inminente. Esa noche, Isabel Perón mantuvo reuniones y luego se dirigió hacia la residencia de Olivos en helicóptero, cerca de las 00:35 del 24 de marzo.
Según el historiador, los militares habían decidido no detenerla en la Casa Rosada para evitar la resistencia de la custodia presidencial. Por eso planificaron la llamada “Operación Bolsa”, dentro del operativo Aries, que consistía en capturarla durante el vuelo.
El helicóptero fue desviado hacia Aeroparque bajo el pretexto de un desperfecto técnico. Al aterrizar, la presidenta fue conducida a una oficina donde la esperaba el general Villarreal, quien le comunicó que estaba arrestada. Pigna relató que Isabel Perón intentó negociar ofreciendo cambios de gabinete, el cierre del Congreso y la incorporación de los militares al gobierno, pero la decisión ya estaba tomada.
Posteriormente fue trasladada en el avión Tango 02 hacia la residencia El Messidor, en Neuquén, quedando formalmente depuesta.
Las primeras detenciones y asesinatos
Mientras se ejecutaba la detención de la presidenta, el golpe ya estaba en marcha. Pigna señaló que una de las primeras víctimas fue el teniente coronel Bernardo Alberte, arrojado por la ventana de su domicilio tras ser detenido. También mencionó el secuestro de dirigentes sindicales como René Salamanca y el docente Isauro Arancibia.
A las 2:45 comenzó la “Operación Bolsa”, destinada a detener funcionarios y dirigentes políticos, muchos de los cuales fueron trasladados a barcos convertidos en centros de detención. Poco después, a las 3 de la madrugada, se intervinieron los canales de televisión.
El comunicado que anunció la dictadura
A las 3:21 se difundió el comunicado número uno de la Junta Militar, informando que el país quedaba bajo control de las Fuerzas Armadas y ordenando el acatamiento de la población. Pigna subrayó que, pese a la hora, gran parte de la sociedad seguía las transmisiones radiales y televisivas ante la inminencia del golpe.
El historiador explicó además el origen del nombre “Proceso de Reorganización Nacional”, que —según su reconstrucción— habría sido propuesto por el civil Jack Perrot, en alusión al proceso de organización del país tras 1862 y como señal de que se impondría un modelo económico y político mediante la fuerza.
Pigna concluyó que el 24 de marzo de 1976 marcó el inicio de la dictadura “más feroz de la historia argentina”, adelantando que a lo largo del año abordará otros aspectos como el rol de la Iglesia, el movimiento obrero, la economía y la participación civil en el golpe.




