La compleja situación económica actual ha transformado radicalmente el panorama del transporte privado en el país. Según declaraciones de Pablo León, referente de la Asociación de Choferes de Aplicaciones de la República Argentina (ACAURA), el contexto financiero está impulsando un ingreso masivo de nuevos conductores al sector.
Un mercado saturado y tarifas en declive
Este fenómeno no es nuevo, pero se ha intensificado drásticamente. León señala que el crecimiento en la cantidad de conductores ha sido exponencial, tanto en los últimos meses como en los últimos años. Esta sobreoferta de vehículos en la calle ha derivado en una saturación del mercado, lo que impacta directamente en el bolsillo del trabajador: ante más oferta, las tarifas tienden a la baja.
El nuevo perfil del chofer: Del profesional al jubilado
Lo que más llama la atención en este escenario es la diversidad de quienes deciden ponerse tras el volante. Ya no se trata únicamente de personas que han perdido su empleo. Según el representante de ACAURA:
- Trabajadores formales se suman a las plataformas para complementar sus salarios.
- Profesionales de diversas áreas buscan en las aplicaciones una segunda o tercera fuente de ingresos.
- Jubilados recurren a esta actividad para intentar paliar la pérdida de poder adquisitivo de sus haberes.
Bajos filtros y el riesgo de «trabajar a pérdida»
Para León, las aplicaciones de transporte se han convertido en el principal vehículo para sortear la crisis debido a sus bajos filtros de ingreso, lo que permite una salida laboral casi inmediata.
Sin embargo, esta aparente solución esconde una trampa financiera. «Aunque esto no sea rentable, al menos les da la posibilidad de generar un flujo de dinero que les permita llegar a fin de mes», explica León. El problema radica en que, al no cubrir los costos reales de mantenimiento y depreciación del vehículo, muchos choferes terminan, a largo plazo, trabajando a pérdida.
