La economista Marina Dal Poggetto, directora de la consultora EcoGo, analizó la persistencia de la inflación en Argentina y explicó por qué, pese a los esfuerzos del gobierno por estabilizar la macroeconomía, los precios se mantienen prácticamente estancados en niveles cercanos al 3% mensual. En una entrevista radial, la especialista señaló que el fenómeno responde a una combinación de factores: correcciones de precios relativos, cambios en el régimen económico, efectos rezagados de la devaluación y tensiones derivadas del propio proceso de ajuste.
Inflación estancada tras meses de ajuste
Dal Poggetto destacó que la inflación lleva varios meses sin mostrar una baja significativa. Según señaló, los índices recientes se mantienen prácticamente en el mismo nivel: alrededor del 2,9% mensual, lo que refleja una desaceleración respecto a los niveles del año anterior, pero también una dificultad para continuar bajando.
La economista explicó que, en teoría, reducir la inflación es una tarea relativamente clara desde el punto de vista técnico: implica ordenar las cuentas fiscales y aplicar políticas monetarias consistentes. Sin embargo, advirtió que llevarlo a la práctica suele implicar costos económicos y sociales muy elevados.
Para ilustrarlo, recordó una frase atribuida al economista Miguel Bein: los economistas saben cómo bajar la inflación, pero si se aplican todas las medidas de ajuste de forma estricta, “cuando volvemos de almorzar desapareció el país”, en referencia al impacto que puede tener un programa demasiado contractivo sobre la actividad económica.
Un programa económico más pragmático que ideológico
Dal Poggetto consideró que el programa económico implementado por el gobierno terminó siendo más pragmático que el discurso inicial de campaña. Según explicó, varias de las medidas prometidas —como una dolarización inmediata o la ruptura de contratos— no se concretaron.
En cambio, el Ejecutivo optó por otras herramientas, como:
- Un shock cambiario inicial.
- El objetivo de alcanzar el equilibrio fiscal principalmente mediante recortes y licuación del gasto.
- Intentos de reordenar el balance del Banco Central.
- Un esquema financiero de deuda de corto plazo para administrar los vencimientos.
La economista remarcó que este programa fue cambiando con el tiempo. En una primera etapa, el gobierno buscó contener la inflación mediante el anclaje del tipo de cambio con controles de capitales y un ritmo de devaluación administrado. Posteriormente, el esquema cambió con la apertura parcial del mercado cambiario y la flexibilización en la compra de dólares para particulares.
El impacto rezagado de la devaluación
Uno de los factores que, según Dal Poggetto, explica la persistencia de la inflación es el impacto tardío de la devaluación ocurrida anteriormente dentro del sistema de bandas cambiarias.
Aunque en su momento se consideró que el traslado a precios había sido relativamente bajo, la economista sostuvo que aún se observan “coletazos” de aquel movimiento cambiario, que se suman a otros ajustes de precios en distintos sectores.
La recomposición de precios relativos
Otro elemento central en el diagnóstico es la corrección de precios relativos, un proceso que todavía no ha terminado. Dal Poggetto enumeró varios ejemplos recientes:
- Suba del precio de la carne, que llegó a aumentar cerca de 70% en pocos meses tras la apertura del mercado.
- Aumentos en combustibles, impulsados tanto por impuestos como por factores internacionales.
- Incrementos en frutas y verduras, que impactaron con fuerza en algunos meses.
- Recomposición de tarifas energéticas, especialmente en gas y servicios vinculados a vivienda.
Según explicó, cada mes aparece un nuevo componente que presiona el índice de precios, lo que dificulta que la inflación descienda de forma sostenida.
Además, señaló que una parte importante de la inflación está indexada al pasado: cuando la inflación se mantiene alta durante un período prolongado, muchos contratos y servicios continúan ajustándose según esos valores previos.
El rol del dólar y la apertura económica
Dal Poggetto también analizó el impacto del tipo de cambio. Señaló que el gobierno intenta utilizar al dólar como ancla para contener la inflación, manteniéndolo relativamente estable.
Sin embargo, esto tiene efectos colaterales. Con un dólar más barato en términos reales:
- Argentina se encarece en dólares, lo que afecta la competitividad.
- La apertura de importaciones se vuelve más desafiante para las empresas locales.
- Muchas industrias enfrentan dificultades para competir con productos del exterior.
Al mismo tiempo, el Ejecutivo busca que los precios de los bienes suban por debajo de la inflación, de modo que compensen los aumentos de servicios y tarifas. Algunos rubros, como textiles, han registrado incrementos muy bajos en comparación con el promedio.
Cambio de régimen económico
La economista describió el proceso actual como un cambio de régimen muy fuerte respecto al esquema previo.
Según explicó, en el pasado la economía operaba con:
- alta brecha cambiaria,
- tasas de interés negativas,
- fuerte cierre comercial.
Ese contexto permitía márgenes elevados para muchas empresas, con escasa presión sobre la productividad.
Ahora, en cambio, la economía funciona con:
- brecha cambiaria prácticamente inexistente,
- tasas de interés reales positivas,
- mayor apertura al comercio.
Esto obliga a las empresas a revisar costos y eficiencia, y en muchos casos está provocando reestructuraciones, cierres de plantas y concursos preventivos.
Consumo débil y problemas con el crédito
Dal Poggetto también advirtió sobre señales de debilidad en la economía real. Entre ellas mencionó:
- Consumo que no logra recuperarse,
- aumento de la morosidad en créditos,
- caída en ventas de bienes durables.
Explicó que el crédito fue uno de los motores de la economía durante parte del proceso de ajuste. Sin embargo, el fuerte crecimiento del endeudamiento, combinado con ingresos que no crecieron al mismo ritmo, está generando dificultades para pagar esas obligaciones.
Cuando los bancos comienzan a restringir los préstamos ante el aumento de la mora, el ciclo de expansión vía crédito se frena y la actividad económica pierde uno de sus principales impulsos.
Las apuestas del gobierno: inversiones y sectores extractivos
En cuanto a la estrategia de crecimiento, Dal Poggetto indicó que el gobierno apuesta a atraer inversiones mediante regímenes especiales como el RIGI, orientados principalmente a sectores como:
- petróleo,
- minería,
- grandes proyectos energéticos.
No obstante, advirtió que estas actividades generan relativamente poco empleo y tienen largos plazos de maduración.
Mientras tanto, la economía enfrenta una transición compleja: el empleo formal público y privado muestra señales de caída, mientras crecen modalidades de trabajo informal o vinculadas a plataformas digitales.
El desafío del modelo de desarrollo
Finalmente, Dal Poggetto planteó un interrogante más amplio sobre el modelo económico de largo plazo. Señaló que países con estructuras productivas basadas en recursos naturales —como Chile o Australia— lograron transformaciones profundas, pero en contextos políticos, geográficos y económicos diferentes.
Para Argentina, sostuvo, el desafío no es solo corregir los desequilibrios macroeconómicos, sino definir cómo se transita el proceso de cambio y qué tipo de estructura productiva se busca construir en un país con casi 50 millones de habitantes.
En ese sentido, advirtió que el principal problema no es únicamente el destino final del programa económico, sino la transición entre el sistema anterior y el nuevo, un proceso que implica costos económicos, tensiones sociales y tiempos políticos que no siempre coinciden con las transformaciones estructurales que se intentan impulsar.
