El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, Pablo Quirno, anunciaron en conferencia de prensa la firma del Acuerdo de Comercio e Inversiones Recíprocas entre la Argentina y los Estados Unidos, al que calificaron como un “hito histórico” para el país y un punto de inflexión en su inserción internacional.
Adorni destacó que el acuerdo consolida el liderazgo regional de la Argentina y es el resultado de los esfuerzos diplomáticos de la actual gestión. Según explicó, el entendimiento incluye compromisos de inversión, acceso preferencial al mercado estadounidense para numerosas industrias argentinas y la eliminación de aranceles recíprocos para 1.675 productos. Además, fortalece la relación bilateral estratégica con la principal potencia mundial.
“El acuerdo abre un mercado de más de 340 millones de personas para nuestras empresas y garantiza más y mejores productos para los consumidores argentinos”, señaló el jefe de Gabinete. Entre los principales beneficios, mencionó la apertura ganadera recíproca, que permitiría quintuplicar las exportaciones de carne argentina, con impacto directo en provincias como Buenos Aires, Formosa, Misiones, Chaco, Corrientes y Entre Ríos. También destacó la eliminación de trabas arancelarias para productos forestales, florícolas, medicamentos e insumos médicos, beneficiando a economías regionales y a provincias industriales como Córdoba y Santa Fe, así como a provincias mineras como Santa Cruz, San Juan, Mendoza, Jujuy, Salta y Catamarca.

Adorni subrayó que se trata de un acuerdo “para las 24 provincias y los 47 millones de argentinos” y afirmó que posiciona al país como referente regional en materia de apertura económica. En ese sentido, sostuvo que la Argentina está dejando atrás el “estatismo proteccionista” para avanzar hacia un modelo basado en el capitalismo, el libre comercio y la integración al mundo. “Cerrados somos débiles, integrados somos verdaderamente grandes”, afirmó, y recordó que el rechazo al ALCA hace dos décadas derivó en estancamiento, falta de inversiones y aumento de la pobreza.
Por su parte, el canciller Pablo Quirno explicó que el acuerdo es el resultado de una decisión política clara del presidente Javier Milei, quien desde su etapa como candidato planteó la necesidad de una alianza estratégica con Estados Unidos basada en la confianza, la previsibilidad y el respeto mutuo. Según detalló, la Argentina no improvisó ni esperó que el contexto internacional se acomodara, sino que se preparó con trabajo técnico, diplomático y político sostenido.
Quirno remarcó que la Argentina fue el primer país en sentarse a negociar con Estados Unidos tras el inicio de una nueva etapa en su política comercial, y que el acuerdo no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia más amplia que incluye avances como los acuerdos Mercosur–EFTA, Mercosur–Unión Europea —ya enviados al Congreso—, el acuerdo con Singapur y la profundización de vínculos con socios estratégicos.
En relación con las inversiones, el ministro destacó que el acuerdo incorpora un enfoque integral que no solo abarca comercio, sino también un marco más previsible para la llegada de capitales, apoyado por organismos estadounidenses como el Exim Bank y la Development Finance Corporation (DFC). Estas herramientas financiarán inversiones en sectores estratégicos como energía, minería y recursos naturales, con impacto federal.
Durante la ronda de preguntas, Quirno aclaró que el acuerdo es compatible con el Mercosur y que la Argentina busca mayor flexibilidad dentro del bloque para no perder tiempo en su proceso de integración al mundo. Señaló que la aprobación del acuerdo Mercosur–Unión Europea por parte del Congreso argentino permitiría su activación provisional, aun cuando otros países del bloque no lo hayan ratificado.
Consultado sobre medicamentos y patentes, el canciller aseguró que el acuerdo no encarecerá los precios, sino que fomentará la competencia, la innovación y la protección de la propiedad intelectual, beneficiando tanto a laboratorios nacionales como a los consumidores. También descartó cualquier pérdida de soberanía en materia de datos, al señalar que no existen compromisos que afecten la información personal de los argentinos.
Respecto al acero y el aluminio, indicó que la rebaja de aranceles sigue en evaluación y que existe un compromiso firme de Estados Unidos para avanzar en ese sentido. En cuanto a minerales críticos, explicó que el acuerdo no excluye a otros países como China, pero brinda mayor previsibilidad para que empresas estadounidenses amplíen sus inversiones en competencia abierta.
Uno de los anuncios más relevantes fue la ampliación de la cuota de exportación de carne argentina a Estados Unidos, que se quintuplicará hasta alcanzar las 100.000 toneladas anuales, lo que representaría un incremento de unos 800 millones de dólares en el intercambio comercial.
Finalmente, Adorni confirmó que el acuerdo deberá ser ratificado por el Congreso Nacional y señaló que, si los tiempos técnicos lo permiten, será enviado durante el período de sesiones extraordinarias; de lo contrario, será uno de los primeros proyectos en tratarse a partir de marzo. También informó sobre la agenda internacional del presidente Milei, que incluye nuevos viajes a Estados Unidos en las próximas semanas.
Ambos funcionarios coincidieron en que la firma del acuerdo marca el inicio de una relación dinámica y de largo plazo con Estados Unidos, con el objetivo final de avanzar hacia un tratado de libre comercio y consolidar un camino de crecimiento, inversiones y prosperidad para la Argentina.
