
La actividad industrial y productiva en la provincia de La Rioja atraviesa un panorama crítico marcado por una compleja situación económica, caída sostenida de la demanda, presión fiscal y una fuerte competencia de productos importados. Así lo advirtió Juan Carlos Serrano, presidente de la Unión de Industrias Riojanas (UNIR), en diálogo con el programa Bien Arriba de Medios Provincia, donde detalló las principales problemáticas que afectan a los sectores clave de la región.
Un contexto adverso para la industria nacional
Desde el sector industrial, Serrano señaló que la actividad se sostiene en un marco sumamente complejo caracterizado por la falta de herramientas financieras, embargos constantes y una competencia desleal con productos del exterior. Según explicó el titular de UNIR, los artículos importados ingresan con menores cargas impositivas o subsidiados desde sus países de origen, mientras que la baja de aranceles dispuesta a nivel nacional impide a las fábricas locales competir en igualdad de condiciones.
La situación en La Rioja: sectores textil y agroindustrial golpeados
En el plano local, el dirigente remarcó que la provincia concentra dos pilares productivos fundamentales que hoy sufren caídas significativas:
- Sector textil: Afectado principalmente por la retracción del consumo interno y la competencia directa de productos importados.
- Sector agroindustrial: Presenta dificultades particulares en sus dos ramas principales:
- Vitivinicultura: Serrano recordó que La Rioja se destaca como la provincia que más vino produce en el país, pero enfrenta una caída generalizada en el mercado vitivinícola tanto a nivel nacional como internacional.
- Olivicultura: Existe una sobreproducción mundial de aceitunas que deprimió los precios internacionales. Esta caída en la rentabilidad se combina con el incremento de costos operativos locales, especialmente el elevado consumo de energía eléctrica necesario para el riego a través de pozos de agua, lo que reduce drásticamente los márgenes de ganancia.
Pérdida sostenida de empleo
Consultado sobre el impacto laboral en la provincia, el titular de la Unión de Industrias Riojanas estimó que en los últimos tres años se perdieron alrededor de 3.000 puestos de trabajo, sumando empleos directos e indirectos.
Serrano advirtió que esta destrucción de mano de obra se da «por goteo», es decir, una pérdida constante y progresiva de puestos a lo largo de los días que luego no logran ser relocalizados en la economía formal. Asimismo, cuestionó que las estadísticas oficiales a nivel nacional enmascaran la precariedad laboral al contabilizar como empleo las tareas en plataformas de entrega o transporte, remarcando que la calidad del trabajo formal en la industria ha sufrido un retroceso considerable.
Finalmente, la situación se extiende también al sector comercial y genera incertidumbre sobre las perspectivas de recuperación ante la falta de medidas de asistencia o reactivación por parte del Gobierno nacional.
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