En una extensa entrevista en el ciclo «La ciudadana» (Conversaciones de Poder), el gobernador de La Rioja repasó su infancia, su trayectoria política, los Chachos, la minería y el futuro del peronismo.
El gobernador Ricardo Quintela participó de una entrevista de más de 43 minutos con Esmeralda Mitre en el ciclo «La ciudadana», de Conversaciones de Poder. Habló de su vida personal, su carrera política, las decisiones más difíciles que tuvo que tomar, la gestión provincial y su mirada sobre el rumbo del país y del peronismo.
«Una persona común y corriente»
Consultado sobre quién es Quintela cuando deja de ser gobernador, respondió que es difícil separar las personalidades, pero que se considera «una persona común y corriente, normal» que trata de estar el mayor tiempo posible con sus afectos. Reconoció que eso es complejo, porque siempre está rodeado de gente con la que tiene un vínculo político o laboral, distinto al de sus hijos y nietos. Se siente bien «siendo una persona normal que tiene una responsabilidad distinta».
Sobre el ajedrez, contó que le gusta y que en su juventud jugó algunos torneos, «nada fuera de lo común». Dijo que hace mucho no juega porque requiere tiempo, sobre todo en torneos con reloj.
Infancia humilde y la figura de su madre
Recordó una infancia feliz en una familia de trabajadores de posición «muy humilde». Su padre falleció a los 45 años, un 13 de diciembre, cuando él tenía 11. La familia tenía un pequeño negocio con carnicería, verdulería y algo de almacén. Es el menor de cuatro hijos, con tres hermanas, entre ellas Teresita Quintela, que fue senadora nacional. Su madre, que «nunca más formó pareja», crió sola a los cuatro con su trabajo.
De su padre, que tenía un camión viejo y lo llevaba a todos lados, recordó que le gustaba el boxeo y le hacía practicarlo desde los 9 o 10 años. Como estaba siempre rodeado de mujeres, el padre temía que «saliera un poco más afeminado» y buscaba actividades que consideraba varoniles: ir al campo, andar con él, boxear. Tras la muerte de su padre aprendió el oficio de carnicero y empezó a trabajar junto a su madre.
Contó una anécdota que, según dijo, marcó su vocación solidaria: además de la cola de clientes, había otra, más pequeña, de gente muy humilde a la que su madre preparaba todos los días entre 10 y 25 raciones, con un poco de «pucherito», fruta picada y pan del día anterior. Aseguró que ella fiaba a los más humildes sin exigirles pago («no te hagas problemas») y que eso «ya es hacer política de alguna manera». Su hermana mayor estudió servicios sociales y dedicó su vida a ello, y él también se dedicó «toda la vida a tratar de ayudar a los demás».
Del peronismo universitario a la gobernación
Sobre las dificultades para llegar adonde está, dijo que no tuvo «grandes dificultades» y repasó su militancia. En 1981-1982, cuando se vislumbraba el regreso de la democracia, se organizó la juventud universitaria peronista, de la que fue delegado ante la Juventud Peronista. Luego organizó barrios y, con el retorno de la democracia y el gobierno de Carlos Menem en la provincia, asumió responsabilidades muy joven: en 1987 fue designado secretario de la Juventud y en 1989, ya con Menem presidente, fue director nacional de la Juventud en Buenos Aires, y luego trabajó con Claudia Bello, subsecretaria de la Juventud.
Volvió a La Rioja convocado por el entonces vicegobernador a cargo de la gobernación, Luis Beder Herrera, como secretario de Asuntos del Interior. En 1992 se convocó a elecciones, ganó Arnaudo con Beder Herrera y él fue secretario de Asuntos Municipales y luego candidato a diputado provincial, cargo que ganó con 32 años. Después fue diputado nacional, tres períodos como intendente, nuevamente diputado provincial y dos períodos como gobernador.
Dolor, familia y soledad
Sobre el momento más doloroso, explicó que la muerte de su padre no la sintió tanto en ese momento y que la ausencia la percibió después. Mencionó como golpes duros el fallecimiento de una nieta, hija de su hermano menor, que lo hizo «llorar muchísimo», y el de su madre, a los 95 años, tras sus últimos dos años con un cuadro similar al Alzheimer. La describió como una mujer solidaria, de carácter fuerte, que «nos marcó el camino».
Sobre lo que sacrificó por la política, respondió: «la familia«, por los muchos días fuera de casa, la exposición pública y «muchas tentaciones» que generan distorsiones en las relaciones, fundamentalmente con los hijos. Contó que tiene cinco hijos de distintas madres, a quienes agradeció por haberlos criado «sin pedirme nada«. Mantiene una muy buena relación con la madre de sus dos hijos menores, que también acompaña a los otros. Los hijos tienen entre 33 y 43 años.
Consultado sobre si se sintió profundamente solo, dijo que «a veces sí» y que vive solo, aunque no se trató de una soledad marcada por una crisis. Afirmó que se acostumbró «a saber perder más que ganar» y que «no hay éxito sin fracaso».
Derrotas y elecciones
Recordó que, pese a haber ganado muchas elecciones, dos derrotas lo marcaron: la de 1999, con 39 años, cuando intentaron la gobernación junto a Fernando Rejal, actual senador nacional, frente a la fórmula del entonces gobernador y de Beder Herrera, con una campaña «casa por casa»; y la de 2007, con la misma fórmula. Luego llegó el triunfo en 2019 y la reelección en 2023.
A la pregunta de si le teme a perder, respondió que no: «siempre fuimos buenos perdedores«, aunque «duelen» las derrotas políticas y hubo que «hacer el tripacorazón y enfrentar la derrota con dignidad«. Sobre qué parte suya no conoce la gente, bromeó: «trato que no conozcan mis miserias humanas«.
Vocación y referentes
Dijo que siempre sintió «la gracia de la vocación«. De joven jugaba al fútbol y al rugby y boxeaba; siempre era el que armaba los equipos y el capitán, y ese liderazgo se trasladó a la política. Sobre qué injusticia despertó su vocación, respondió que fue la pobreza y la indigencia, «la injusticia de un sistema que margina a mucha gente». Propuso incorporarla al sistema mediante oportunidades laborales: «el trabajo dignifica» y permite garantizar alimento, educación, salud y un techo digno a los hijos. Planteó asistir a madres con niños pequeños para que puedan cuidarlos, y habló de la violencia de género y de la pérdida de dignidad de quienes no pueden llevar un plato de comida a la mesa.
Su gran referente fue su madre, y políticamente mencionó a Carlos Menem como gobernador, «no presidente». Definió al peronismo como «una filosofía de vida», con la doctrina como «la Biblia del militante peronista», y reivindicó las gestiones de Juan Domingo Perón.
Crítica a la economía nacional
Afirmó que «hoy la Argentina no fabrica nada» y que somos «ensambladores de lo que fabrican otros». Citó ferrocarriles, barcos, aviones, autos y motos, y criticó que el componente argentino exigido por ley (15 o 20% en una moto) se limita al asiento o al espejito. Sostuvo que hay que volver a fabricar lo que se necesita, como la propia locomotora, y que el actual gobierno nacional está «prescindiendo» de esa capacidad. Remarcó que el país «tiene todo», incluidos 50 millones de habitantes, y mencionó como modelo una Argentina «al estilo de una Suecia, Bélgica».
La decisión política más difícil
Recordó la sanción de una ley ómnibus en diciembre de 1993, el 8 de diciembre, en su primera sesión como diputado provincial, que ponía en disponibilidad a trabajadores del sector público y preveía reducción de personal y privatizaciones. La votó a favor, igual que el resto de los diputados, convencido por el vicegobernador. «Me arrepentí al tercer día», contó, y volvieron a sesionar para derogarla ante la «desazón» de la sociedad. Dijo haberse sentido «traicionador» de quienes lo votaron: «me votaron para que yo trabajara en beneficio, no en perjuicio de ellos».
Gestión: pandemia, obras y empleo público
Al asumir la gobernación, dijo haber encontrado «una provincia ordenada«, y que le tocó «un momento malo» no por culpa de sus antecesores sino por la situación: la pandemia desde el 13 de marzo de 2020, con casi un año y medio de encierro que obligó a cambiar el programa de gobierno, además de la sequía y la guerra de Ucrania. Defendió la gestión de Alberto Fernández, de quien dijo que fue criticado «sin tener en cuenta todo lo que estaba pasando«, y sostuvo que la oposición convocaba a desobedecer las recomendaciones de la OMS. En La Rioja se mantuvo a la gente en sus casas y se les llevó comida y lo necesario.
Se declaró leal, aunque admitió que a veces debe tomar decisiones contra compañeros que quiere y respeta. Dijo sentir orgullo por el crecimiento de las ciudades y el interior, las viviendas, hospitales y escuelas entregados, y su apoyo a los intendentes en calles, cordón cuneta, cloacas y agua. Afirmó que la provincia está conectada en agua, energía y conectividad, salvo algunos parajes pequeños.
Sobre promesas incumplidas, respondió que prefieren «comprometerse» antes que prometer. Destacó que al llegar había 11.000 empleados públicos precarizados que pasaron a tener estabilidad, aunque reconoció que aún queda gente en situación precaria, tanto en el Ejecutivo como en los municipios, que «paulatinamente» será regularizada.
Frente a las críticas, dijo que prefiere no responder porque cada uno está en su derecho, que pueden tener prioridades distintas y que «somos seres humanos perfectibles«. Consideró bueno que se le marquen los errores, también desde la oposición, y que algunos colaboradores no se los digan por respeto o temor.
Los Chachos
Los definió como «un bono de cancelación de deuda«, una herramienta financiera cuya implementación «no fue una decisión fácil«, con ley, impresión con seguridad y volumen suficiente para inyectar recursos en el sistema financiero provincial. Aseguró que se hace «con respaldo, con absoluta responsabilidad» y que la aceptación de comerciantes, pymes y prestadores se debe al respaldo de la provincia, que los cambia de inmediato. Dio un ejemplo: si los salarios son 10 pesos y se agregan 5 en Chachos, circulan 15. Los consideró un éxito, y afirmó que hoy muchos comercios ofrecen un 10% de descuento si se paga con Chachos, porque buscan acumularlos para pagar servicios y deudas con el Estado o el Banco Rioja.
RIGI y minería
Consultado sobre qué aspectos del RIGI considera perjudiciales, respondió: «todos«. Dijo que plantea una «competencia desleal»: los industriales y comerciantes locales pagan 35% de ganancias, IVA, ingresos brutos, impuesto al cheque y tasas municipales, mientras que quienes adhieren al régimen pagan 25% y nada más. Señaló que la mayoría invierte en un modelo extractivista de energía, petróleo, gas y minería, y que ahora apuestan fuertemente a la minería. Recordó que son recursos naturales no renovables: «un kilo de oro que te sacan no lo volvés a reponer«. Aclaró que en La Rioja la minería crece «con el sistema convencional«, y que ninguno de los 25 o 27 proyectos en exploración y prospección le pidió el RIGI.
Propuso un modelo «asociativo«, con inversiones que se asocien con el Estado para extraer la riqueza y «agregarle valor«, lo que implica industrialización y mano de obra. Cuestionó que las empresas se lleven el oro, el petróleo o el gas «y no te dejen nada más que únicamente la fuente laboral«: «queremos que ganen ellos, pero queremos que ganen nuestro país, nuestra provincia y los municipios«.
El peronismo y 2027
Sobre los errores del peronismo, opinó que, como el resto de los partidos, forma parte de un sistema político «que no estuvo a la altura de la demanda de la sociedad«, que optó por «una persona que no le ofreció nada» salvo «mensajes de odio y de destrucción«, cansada del sistema. Llamó a reformular el vínculo y la propuesta a la sociedad, con una oferta esperanzadora que convoque al esfuerzo y asegure trabajo mejor remunerado.
Sobre su eventual candidatura, respondió: «no sé si voy a ser candidato«, y que «no es mi prioridad ahora«. Su prioridad es contribuir a conformar un espacio común con gobernadores y compañeros de distintos sectores, diseñar un mecanismo de selección y lograr una oferta electoral lo más amplia posible. Afirmó que hay «tres o cuatro compañeros» con el perfil adecuado, que «uno será«, pero que debe «surgir de la voluntad de la sociedad«. Cuando la entrevistadora dijo que sería lindo que fuera candidato, respondió: «me gustaría, la verdad, pero no están mis prioridades«.



