
El defensor público oficial federal en la provincia de La Rioja y profesor de derecho informático, José Chumbita, advirtió sobre las crecientes consecuencias legales, civiles y penales derivadas del uso indebido de las tecnologías y la inteligencia artificial.
El impacto de las imágenes creadas por Inteligencia Artificial
Chumbita se refirió a la proliferación de las llamadas deepfakes —imágenes o videos generados a partir de sistemas de inteligencia artificial con una apariencia realista y de contenido sexual, utilizadas frecuentemente para hostigar o vulnerar la intimidad de compañeros y compañeras.
Si bien en Argentina se debate actualmente en el Congreso el proyecto conocido como la «Ley Belén» para tipificar específicamente este tipo de conductas como un delito autónomo, el especialista remarcó que ya existen herramientas jurídicas vigentes. Entre ellas mencionó la Ley Olimpia, orientada a contener la violencia digital contra las mujeres mediante medidas de protección como la baja rápida de contenidos, y el artículo 128 del Código Penal, que penaliza la representación sexual de menores.
Menores, adultos y la falta de conciencia sobre la viralización
El especialista hizo hincapié en que el daño ocasionado a la integridad psíquica, sexual y al buen nombre de una persona es real, aun cuando la imagen o el video no lo sean. Asimismo, advirtió sobre la falsa sensación de seguridad que tienen los jóvenes al estar conectados desde sus habitaciones, sin dimensionar la escalada y el impacto impredecible que puede alcanzar una publicación en redes sociales.
Citando los fundamentos históricos del derecho, Chumbita señaló que a partir de los 14 años los jóvenes ya poseen la capacidad de comprender la conveniencia o inconveniencia de sus actos y de distinguir lo bueno de lo malo. No obstante, recordó que la responsabilidad civil recae sobre el patrimonio del menor o, en su defecto, sobre los padres, tutores o responsables a cargo.
Delitos informáticos y el acceso ilegítimo
Consultado sobre situaciones cotidianas, como el acceso no autorizado a las redes sociales o cuentas de una expareja, Chumbita aclaró que dicha conducta constituye un delito encuadrado dentro de la violación de correspondencia. «Aunque parezca normal o común, no se puede hacer sin la autorización de la otra persona», afirmó, advirtiendo que esto también conlleva implicancias penales y civiles.
Finalmente, el defensor federal destacó que, a través de pericias informáticas especializadas y con la colaboración de fuerzas federales como Gendarmería Nacional, es posible rastrear y llegar hasta el dispositivo de origen de cualquier contenido digital compartido en la red, recordando que «no hay más intimidad cuando se está conectado a un dispositivo».
Referencia:
Un deepfake es un contenido audiovisual o de audio (como vídeos, imágenes o voces) manipulado o generado mediante inteligencia artificial y aprendizaje profundo. Esta tecnología permite hacer que una persona parezca decir o hacer cosas que jamás ocurrieron en la realidad. [1, 2, 3]
Tipos de deepfakes
- Deepfaces: Vídeos o imágenes donde se sustituye o altera el rostro de una persona por el de otra, o se crean personas inexistentes.
- Deep voices (clonación de voz): Audios generados o alterados con IA para replicar el tono, acento y timbre de una persona específica. [1, 2, 3]
Principales riesgos
- Fraudes y suplantación: Estafas corporativas y robos de identidad mediante llamadas o videollamadas falsas. Herramientas recientes como el detector que implementa Zoom buscan frenar estas suplantaciones en tiempo real. [1, 2]
- Desinformación y elecciones: Creación de declaraciones falsas de políticos o figuras públicas para alterar la opinión pública. [1, 2]
- Pornografía no consensuada: La gran mayoría del material deepfake registrado se utiliza con fines de acoso y pornografía sin consentimiento. [1, 2]
- Desafíos legales: Impacto en la prueba electrónica en juicios, como se analiza en la guía de Argentina.gob.ar sobre derecho procesal e inteligencia artificial. [1]
Cómo detectarlos
- Anomalías visuales: Falta de parpadeo natural, miradas extrañas, bordes borrosos alrededor del rostro o iluminación inconsistente en la piel y el cabello. [1, 2]
- Sincronización de labios: Desfase entre el movimiento de la boca y el audio que se escucha. [1, 2]
- Verificación de fuentes: Contrastar declaraciones con medios oficiales o buscar el vídeo original en caso de personajes públicos. Para conocer más sobre el origen de esta tecnología, se puede consultar la explicación en la Universidad Veracruzana o el INCIBE. [1, 2, 3, 4]



